miércoles, 22 de febrero de 2017

Enseñanza de lenguas y nuevas tecnologías

Como primera entrada y estreno de este blog voy a compartir una pequeña reflexión sobre la influencia de la tecnología en la enseñanza de lenguas. Todavía no tengo casi experiencia como profesor ELE, así que hablaré desde el punto de vista de un antiguo alumno de inglés, tanto en el colegio como en una academia privada.

Mi experiencia personal como alumno en contacto con las tecnologías es bastante limitada.
Durante mi época de estudiante de lenguas en el colegio, a finales de los 90 y década del 2000, el último grito en innovación en mi clase era un reproductor de DVD y una televisión en los que poner vídeos . Y eso en la academia de Inglés a la que asistía.
No obstante, mi profesor era una persona muy creativa y sacaba petróleo de los recursos. Utilizaba un radiocasette bastante añejo para hacer ejercicios de "listening" y nos ponía canciones para que rellenásemos los huecos. Gracias a esas actividades mi oído mejoró muchísimo.
También hacía juegos muy amenos sin necesidad de tecnologías. Inventaba sus propios juegos con unos dados, post-its y tableros hechos con cartones. Aprendí muchísimo y además terminó encantándome el inglés, una lengua que aborrecía previamente por culpa de malos profesores que tuve de pequeño.

En el colegio de monjas donde estudiaba la ESO el panorama era aún más desolador. Salvo los vídeos de rigor que nos ponía la profesora cada mucho tiempo todo el material utilizado eran libros, cuadernos y bolígrafos. Además las dos profesoras que tuve durante ese periodo no estaban bien formadas y no les gustaba la asignatura. Supongo que, siendo un colegio concertado, tendrían a los docentes saturados y les pondrían a dar clases para los que no estuvieran preparados y así no tener que contratar a filólogos o nativos.


En conclusión, pienso que es mucho más importante el interés del profesor y sus ganas de enseñar que la tecnología de la que dispongan. Un docente puede tener un laboratorio de la NASA a su disposición, que de nada le servirá si no tiene formación, ganas de enseñar ni creatividad. En cambio un profesor motivado puede transmitir mucho más al alumno aunque esté ataviado con palos y piedras.

Evidentemente, el escenario ideal sería una combinación de profesor motivado y buen equipamiento. Ahora mismo, con internet, YouTube, redes sociales y material específico para la enseñanza como las Webquests o el que se puede encontrar en páginas web de ELE, estoy convencido de que se pueden lograr maravillas.

Espero que al menos yo, como profesor, las logre.

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